La reducción de la capa de hielo que cubre el océano Glacial Ártico debido al calentamiento global ha permitido que un petrolero ruso reabra la ruta marítima ártica, alternativa al canal de Suez y hasta ahora cerrada al tráfico comercial.
El petrolero "Báltika" zarpó del puerto de Murmansk (mar de Bárents) el pasado 14 de agosto y tras semana y media de travesía ya se encuentra en aguas del mar de Chukotka, región donde se encuentra el estrecho de Béring, que separa los océanos Ártico y Pacífico.
A principios de la próxima semana, el buque llegará a las aguas del Pacífico, donde ya no necesitará seguir la senda marcada por los tres rompehielos nucleares que le acompañaron durante varios miles de kilómetros.
Los rompehielos "Rossía", "Taymir" y "50 Let Pobedy" acompañaron al petrolero durante más de la mitad de su viaje, aunque en la última fase el primero de ellos fue capaz por sí solo de abrir una senda en el hielo.
El "Báltika" es un petrolero con 44 metros de manga, por lo que en las zonas donde la capa de hielo es más gruesa requiso la escolta de tres rompehielos, lo que no será el caso de otros barcos de menor tonelaje.
El petrolero ruso, que lleva 72.000 toneladas de gas condensado a China, recorrió en once días la distancia que separa Murmansk de la localidad de Pevek, en el mar de Chukotka, donde hizo acopio de agua potable y descansó durante tres días.
A una velocidad de 10-13 nudos, el "Báltika", el barco con mayor calado que ha surcado nunca estos mares (15 metros), debería recorrer la ruta en sólo 14 días, según informa hoy el diario "Izvestia".
Según el experto del Instituto de Geografía de la Academia de Ciencias de Rusia, Iván Lavrentiev, el grosor y el espesor del hielo que cubre las aguas árticas se han reducido debido al cambio climático, lo que allana el camino para la reapertura de dicha ruta.
Con este trayecto, Rusia quiere probar que la ruta marítima ártica es segura y viable económicamente, al tiempo que envía un mensaje para navegantes a los otros países -Estados Unidos, Canadá o Dinamarca- que tienen pretensiones territoriales en la región.
Rusia tiene previsto presentar en 2013 ante la ONU una reclamación territorial sobre la soberanía del lecho marino del océano Glacial Ártico, que acoge ingentes recursos energéticos, lo que le permitiría controlar toda la región.
En principio, un barco mercante procedente de Europa Occidental necesita poco más de la mitad de tiempo para llegar a Asia a través de esta nueva ruta que por el canal de Suez, con lo que además ahorraría millones de dólares en combustible.
Por ejemplo, un barco tendría que recorrer 10.600 kilómetros para llegar desde Murmansk a Shanghai por el norte, mientras si opta por cruzar el Suez necesitaría surcar 17.700 kilómetros.
Además, hay que contar los costes de cruzar el canal y las diferentes escalas a las que están obligados los barcos durante travesías tan largas.
Los rompehielos nucleares también consumen mucho combustible, pero Rusia propone cubrir el trayecto en largas caravanas con varios barcos de diferentes banderas para reducir costes.
El director de la compañía gasística rusa Novotek que envío al petrolero con destino a China, Leonid Mijelson, estima en un 15 por ciento el ahorro de la ruta ártica en relación a la meridional.
"El próximo año estudiamos enviar nuevas partidas de gas condensado a China y Corea del Sur a través de la ruta ártica", anuncia Mijelson, cuya empresa tiene previsto construir una nueva planta de gas licuado para satisfacer la demanda asiática.
La compañía propietaria del petrolero, Sovkomflot, reconoce que por el momento únicamente se puede cruzar el océano Glacial Ártico durante los cuatros meses de verano, aunque espera que el deshielo permita ampliar la temporada de travesías comerciales.
Según algunos expertos, el progresivo deshielo debido al ascenso de las temperaturas conducirá a que este océano hacia 2040 quede en verano totalmente despejado, lo que permitirá prescindir de rompehielos.
Los barcos pueden viajar todo el año entre Murmansk y la isla de Nueva Zembla, pero cuando se acaba el mar de Barents y comienza el de Kara, los hielos eternos dificultan enormemente la navegación.
Tras superar el mar de Kara, los barcos aún deben surcar las aguas heladas de los mares de Laptev, Siberia Oriental y, por último, el de Chukotka.
En caso de hacerse realidad la ruta marítima ártica, además de revolucionar la navegación marítima entre Occidente y el extremo oriente, Rusia podrá incrementar considerablemente los suministros de hidrocarburos a China, Corea del Sur y Japón.
Rusia es el único país del mundo que cuenta con una flota de rompehielos atómicos, por lo que tendría el monopolio de la ruta
No hay comentarios:
Publicar un comentario